Negación vasca radical del capitalismo mundial

TERCERA CINTA: DONDE, ANTES DE HABLAR DE LOS VASCOS -ETA Y EL MLNV- QUE QUIEREN HACER UNA REVOLUCION SOCIALISTA, SE EXPLICA EL COMO Y EL POR QUE DEL HUNDIMIENTO DE LA UNION SOVIETICA Y SU "SOCIALISMO REAL"

El bárbaro error teórico-práctico de pensar/hablar de una contradicción como "Estado socialista" y las lúcidas lecciones de Trotsky y de Mao

Lo que sí se ha demostrado a la larga es que Trotsky tenía razón. Que era errónea la política de Stalin para la URSS y para la Tercera Internacional. Que era imposible pretender construir "el socialismo en un sólo país" aunque llegara a ser un país tan grande y poderoso como la URSS llegó a ser. Y que era suicida hacer pagar para ese intento a la Tercera Internacional el precio de convertir a los demás partidos comunistas en "guardias fronterizos" de la Rusia Soviética dejando de ser aquello para lo que habían nacido. Dejando de ser las "vanguardias de la revolución mundial".

El otro factor de ese hundimiento de la URSS que hemos contemplado (los errores -en muchos casos inevitables- cometidos en ese intento de hacer el socialismo en un solo país) corroboran también que ese hundimiento no demuestra que el capitalismo sea mejor que el socialismo. Precisamente porque esos errores generaron una "Burguesía de Estado" que recibía una parte de los excedentes que no había creado y convirtieron a la URSS en un intento frustrado de construcción de una sociedad socialista.

Un intento, además, obligado genéticamente a acabar frustrado desde el momento en que se produjo la fundamental desorientación que supuso el pretender crear un Estado socialista. Oyeme bien: nunca, nunca jamás, absolutamente nunca en el amplísimo conjunto de la literatura marxista clásica mundial aparece la expresión, la fórmula, el término, el concepto Estado socialista. Incluso el propio Stalin, que luego desdichadamente la convertiría en un dogma y en piedra clave y central de un deforme engendro teórico-práctico, negaba la validez teórica del concepto Estado socialista en una carta escrita tan tarde como 1928. Fíjate bien: no es ni mucho menos la menor ni la peor del fardo de lacras que hoy nos aquejan (y que los revolucionarios tenemos inevitablemente que heredar del hecho de la existencia histórica del período estalinista) la de que se hable y la de que incluso nosotros hablemos de Estados socialistas como de una realidad. Cuando en sí, teórica y prácticamente, ningún Estado puede ser socialista ni ningún socialismo puede tener un Estado si por socialismo y por Estado se entiende lo que debe entenderse y pensarse y realizarse.

"Sin teoría revolucionaria no hay práctica revolucionaria" es la vital lección de Lenin. Y es gravísima carencia teórica la que demuestra el que piensa y concibe el socialismo (y actúa en consecuencia) como si el socialismo fuera un modo de producción, como es un modo de producción el capitalismo o lo fué el feudalismo o el modo de producción esclavista-mercantil o el modo de producción tributario (mal llamado asiático). Cuando el socialismo no es teóricamente ni puede ser prácticamente más que una fase de transición entre el modo de producción capitalista y el comunismo. Que por ser fase transición, no consolidada y no consolidable, ES REVERSIBLE. Puede fracasar en su intento de transitar hacia el comunismo y retroceder y volver a caer en el capitalismo. Todos los clásicos marxistas lo entendieron y lo avisaron así. Y no sólo los clásicos. Mao Zedong afirmó, en su tesis final en el curso de la Revolución Cultural de los años 1966-1969 en China, que:

"La marcha hacia el Socialismo no es irreversible. En una sociedad socialista mal dirigida puede asistirse a una vuelta atrás hacia el capitalismo, a través del revisionismo. Es un peligro más insidioso que el de una acción contrarrevolucionaria violenta, porque procede por una evolución pacífica que sustituye a la revolución: desvía la dictadura del proletariado hacia el revisionismo, que se ve favorecido por una degeneración de la dirección del Partido y del Estado. Esa situación ya se ha producido en Yugoslavia; está en trance de repetirse en la Unión Soviética"

Y en otro texto, reproducido el 6 de junio de 1966 en el Diario del Ejército de Liberación, Mao advertía que:

"Cierto es que en China se han concluido ya básicamente las transformaciones socialistas en lo que a la propiedad se refiere; y se han terminado, en lo fundamental, las grandes y tempestuosas luchas de masas entre las clases, características de los períodos revolucionarios. Pero, no obstante, perduran aún los restos de las clases derrocadas: los terratenientes y los intermediarios del imperialismo extranjero, existe aún la burguesía, y la pequeña burguesía acaba de empezar a reeducarse. La lucha de clases no ha terminado todavía. La lucha de clases entre el proletariado y la burguesía, entre diferentes fuerzas políticas, y entre el proletariado y la burguesía en el terreno ideológico, será aún larga y tortuosa, y a veces incluso muy aguda. El proletariado aspira a transformar el universo según su concepción del mundo; la burguesía también tiende a transformarlo según la suya. Aún no ha sido zanjada definitivamente la cuestión de quien vencerá a quien en este terreno: si el socialismo o el capitalismo."

El vasco Iñaki Gil de San Vicente ha explicado nítidamente que la desgracia de la URSS fué que ganara quien ganó y luego lo cerrara como lo cerró (las dos cosas por la fuerza y no por la razón) el intenso y riquísimo debate teórico y político-práctico que se produjo en el partido bolchevique, en el Partido Comunista ruso, en los diez años que van de 1927 a 1927 y que fué extendiéndose y ampliándose hasta ser un vibrante y ardorosísimo debate mundial. Gil de San Vicente ha subrayado que en ese debate se discutieron y propusieron medidas concretas diferentes a las que vencieron y se aplicaron para los cinco grandes problemas que luego aparecieron como gravísimas subcrisis integrantes de la gran crisis general, estructural y global que minó al mal llamado socialismo real. Generada por la contradicción existente entre la oferta y la demanda que generaba una crisis de infraproducción (de subproducción) en medio de un exceso de demanda. Exactamente al contrario de lo que sucede en el capitalismo donde las crisis son crisis de subconsumo, de falta de demanda, en medio de un exceso de producción, de sobrecapacidad de producción.

No tenemos tiempo ahora para repasar con detalle esas cinco subcrisis (económica, democrática, nacional, internacional y de legitimidad interna y externa) interrelacionadas e integradas sistémicamente en la crisis estructural global del modelo estalinista y de la que el propio Stalin y sus colaboradores eran ya conscientes a finales de los años cuarenta. Tal vez en otra cinta, posterior a ésta y a las siguientes, podamos hincarle tú y yo el diente a esas cinco subcrisis por lo que puedan iluminarnos sobre los problemas que los vascos tendremos que afrontar y resolver si nos adentramos en una fase de transición de la Euskal Herria capitalista de hoy hacia una Euskal Herria comunista.

Quédate ahora con la idea clave de que la crisis de subproducción-sobreconsumo reflejaba y exponía la totalidad del modelo del mal llamado socialismo real como la crisis contraria capitalista de subconsumo-sobreproducción refleja y expone la totalidad del modelo de producción capitalista. Y con la percepción de que es mentira que el hundimiento de la URSS demuestre que el capitalismo es mejor que el socialismo.

Dejaré para la próxima cinta el explicarte la "cuarta mentira": la que usa la evidencia del reciente crecimiento económico de los llamados "dragones" capitalistas de Asia y la aparición también en ellos del consumo de masas como presunta prueba de que el capitalismo puede enriquecer a los países pobres.

Cuarta cinta: donde la explicación del simultáneo crecimiento de los "7 dragones asiáticos" y del número de pobres en el mundo nos lleva al enganche del "problema vasco" con el capitalismo histórico